martes, 5 de marzo de 2013

Interacciones.


Le he hecho un retrato al puro que me estaba fumando. Bueno, dos, una fotografía y un dibujo rápido. El dibujo incluye mi mano, en la foto he procurado que salga sólo el puro, no vaya nadie a creerse que tengo el menor interés en hacerme presente, cuando es todo lo contrario. Mi máxima favorita a este respecto, y lamento no saber si alguien lo ha dicho antes para poder citarle, es: "cuando observo me gustaría no estar". Dicho sea esto en pro de obtener la máxima naturalidad de lo representado y no por conseguir documentos escabrosos ni espiar intimidades ajenas.
He retratado el puro cuando me había fumado la mitad, primero por recordar el buen rato que estaba pasando saboreando aquel humo, y segundo porque es un puro demasiado caro para mi presupuesto y no sé si lo fumaré más veces.
He tenido suerte de fumar muy buenos puros de los que regalan en las bodas. Bodas de gente adinerada a la que ha ido algún pariente o conocido que no consumía este género de tabaco. Pero este puro del que hablo lo compré hace unos días porque en el estanco no tenían el puro de clase media que consumo habitualmente. Ha sido una honorable excepción que no me puedo permitir tomar como norma.
Lo tenía reservado para un momento de absoluta tranquilidad, y esta tarde lluviosa se ha presentado una buena ocasión.
El protagonista de toda esta historia es el “robusto” de Partagas Serie D Nº 4, un puro muy bien considerado por el gremio de los fumadores de cigarros. Lo que se dice de él en esta página es bastante exacto desde mi punto de vista.
Pero, lo que me ha llamado la atención, al revisar la fotografía, en la que yo sólo he estado pendiente de que se viera la vitola, ha sido la forma atrevida, pugnaz, retadora y hasta un poco libidinosa de la posición, grado de inclinación sobre todo, en la que el puro, recalco que yo no he estado pendiente de eso, ha salido retratado. Y eso que ya se había convertido en ceniza la mitad.
“Gran nobleza la del animalito” me he dicho, y como aún rodaba la vitola por encima de la mesa he decidido redondear esta operación fetichista pegándola como recuerdo a una hoja del cuaderno. Ha sido entonces, al buscar el pegamento, cuando ha caído en mis manos y he visto con detalle la clase de bolsa en la que el puro había sido transportado hasta mi casa.
Nuestro estanquero es un comerciante polivalente y diversificado que tiene su establecimiento convertido en un bazar. Se puede comprar allí desde un bote de pintura hasta un pendrive. El textil es con el tabaco el ramo que más espacio ocupa en su tienda. Dentro del textil la sección prendas íntimas esta presente. Pues bien, el "robusto" de Partagas del que hablo vino hasta mi casa, y aun estuvo incubado dentro algunos días más, en una bolsita con propaganda muy bien elaborada de estas prendas íntimas. En la bolsa, e impresas en un gran fotograma se anuncian unas medias de nombre Cherie. Para que se vea el efecto que hacen, ha sido necesario colocar dentro las piernas de una señorita que esta sentada, como si dijéramos, fuera del espacio que se representa en la bolsa, cosa importante si se quiere que la atención se concentre en la prenda que se promociona. De igual manera, siendo estas medias de las que llegan hasta medio muslo, parece que una de las cosas que interesaba enseñar era la clase de elástico con la que se sujetan, para lo que  ha debido quedar al aire una escasa aunque muy estratégica porción de muslo. Lo que hace que, siendo cautos, podamos decir que esta campaña les da a las medias un cierto valor añadido.
¿Por qué nos dispensan el tabaco en esta clase de bolsas? Difícil saberlo. Tal vez nuestro estanquero esté combatiendo soterradamente contra las campañas del “cigarro mustio” con que se comercializa el tabaco. Tal vez el maquiavelismo no llegue a tanto y se trate sólo de acabar con un excedente  de estas bolsas. O que todo se deba a la casualidad más tonta e inopinada.
El efecto sobre los fumadores está por ver, ya que somos más tardos en reaccionar, pero, por el aspecto que este puro Partagas de hoy ha mostrado en la foto, parece que le ha sentado maravillosamente bien un envoltorio tan sugestivo.

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