Le he hecho un retrato al puro que me estaba fumando. Bueno,
dos, una fotografía y un dibujo rápido. El dibujo incluye mi mano, en la foto
he procurado que salga sólo el puro, no vaya nadie a creerse que tengo el menor
interés en hacerme presente, cuando es todo lo contrario. Mi máxima favorita a
este respecto, y lamento no saber si alguien lo ha dicho antes para poder
citarle, es: "cuando observo me gustaría no estar". Dicho sea esto en
pro de obtener la máxima naturalidad de lo representado y no por conseguir
documentos escabrosos ni espiar intimidades ajenas.
He retratado el puro cuando me había fumado la mitad,
primero por recordar el buen rato que estaba pasando saboreando aquel humo, y segundo porque es un puro
demasiado caro para mi presupuesto y no sé si lo fumaré más veces.
He tenido suerte de fumar muy buenos puros de los que
regalan en las bodas. Bodas de gente adinerada a la que ha ido algún pariente o
conocido que no consumía este género de tabaco. Pero este puro del que hablo lo compré
hace unos días porque en el estanco no tenían el puro de clase media que
consumo habitualmente. Ha sido una honorable excepción que no me puedo permitir tomar como norma.
Lo tenía reservado para un momento de absoluta tranquilidad,
y esta tarde lluviosa se ha presentado una buena ocasión.
El protagonista de toda esta historia es el “robusto” de
Partagas Serie D Nº 4, un puro muy bien considerado por el gremio de los
fumadores de cigarros. Lo que se dice de él en esta página es bastante exacto
desde mi punto de vista.
Pero, lo que me ha llamado la atención, al revisar la
fotografía, en la que yo sólo he estado pendiente de que se viera la vitola, ha
sido la forma atrevida, pugnaz, retadora y hasta un poco libidinosa de la
posición, grado de inclinación sobre todo, en la que el puro, recalco que yo no
he estado pendiente de eso, ha salido retratado. Y eso que ya se había
convertido en ceniza la mitad.
“Gran nobleza la del animalito” me he dicho, y como aún
rodaba la vitola por encima de la mesa he decidido redondear esta operación
fetichista pegándola como recuerdo a una hoja del cuaderno. Ha sido entonces,
al buscar el pegamento, cuando ha caído en mis manos y he visto con detalle la
clase de bolsa en la que el puro había sido transportado hasta mi casa.
Nuestro estanquero es un comerciante polivalente y
diversificado que tiene su establecimiento convertido en un bazar. Se puede
comprar allí desde un bote de pintura hasta un pendrive. El textil es con el tabaco el ramo que más espacio ocupa
en su tienda. Dentro del textil la sección prendas íntimas esta presente. Pues
bien, el "robusto" de Partagas del que hablo vino hasta mi casa, y aun estuvo incubado dentro
algunos días más, en una bolsita con propaganda muy bien elaborada de estas
prendas íntimas. En la bolsa, e impresas en un gran fotograma se anuncian unas
medias de nombre Cherie. Para que se
vea el efecto que hacen, ha sido necesario colocar dentro las piernas de una
señorita que esta sentada, como si dijéramos, fuera del espacio que se
representa en la bolsa, cosa importante si se quiere que la atención se
concentre en la prenda que se promociona. De igual manera, siendo estas medias
de las que llegan hasta medio muslo, parece que una de las cosas que interesaba
enseñar era la clase de elástico con la que se sujetan, para lo que ha debido quedar al aire una escasa aunque
muy estratégica porción de muslo. Lo que hace que, siendo cautos, podamos decir
que esta campaña les da a las medias un cierto valor añadido.
¿Por qué nos dispensan el tabaco en esta clase de bolsas?
Difícil saberlo. Tal vez nuestro estanquero esté combatiendo soterradamente
contra las campañas del “cigarro mustio” con que se comercializa el tabaco. Tal
vez el maquiavelismo no llegue a tanto y se trate sólo de acabar con un
excedente de estas bolsas. O que todo se deba a la casualidad más tonta e
inopinada.
El efecto sobre los fumadores está por ver, ya que somos más
tardos en reaccionar, pero, por el aspecto que este puro Partagas de hoy ha mostrado en la foto,
parece que le ha sentado maravillosamente bien un envoltorio tan sugestivo.


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